Meditación del instante consciente


La meditación es el instante consciente. Es ser consciente, asentarse en la presencia de testigo, viendo cómo vienen y van las olas de la vida. 

Aceptando y fluyendo con los movimientos, abierto y receptivo a esas vibraciones del momento presente que nos desvelan la vida y sus misterios, misterios que siguen siendo eso: misterios... y esto es precisamente lo que no deja de alumbrar la sorpresa de los instantes, el amor que los contiene. 


Aparece esa comprensión fruto de caminar en la impermanencia, al quedarse desnudo ante lo que sucede, lo que es único en este instante y eterno por ello. Sin pasado ni futuro, inocente.

El bosque


El bosque es el misterio de lo oculto.
El silencio de la niebla perfila un milagro:
la presencia de la luz entre las ramas.

Más allá de la música de los pájaros,
en sinfonías nunca escuchadas
lo salvaje se expresa en el ahora,
como un aullido de vida.

Otoño


El bosque te guía. Sigue los pasos
que la tierra marca con su latir sonoro.
Silencios de luz entre hojas de otoño.
Pájaros que cantan al viento 
sobre ramas de árboles.
El otoño se huele en los colores ocres
que tapizan la tierra. Parece que la vida
hubiera sido, pero algo se escucha 
en sus adentros: más vida llegando
a su destino, el milagro de una nueva calma 
que brota sembrando de culminación 
lo transitado.
Ahora el bosque trae toda su sabiduría.
Saber callar, saber morir, saber vivir en paz
y recobrar la sencillez de este instante
lleno de vida y de belleza en su callada 
sinfonía de despedida.

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