El milagro de la creación

Uno no sabe nada de esta sensación de ser. Ella ha aparecido de la nada, de una nada que no era sabida, y ahora se sabe, misteriosamente, extrañamente se sabe esta sensación de ser. Pero nada ni nadie la han originado nunca. Por esta razón se ha llamado a esto "el milagro de la creación". Uno no sabe nada de esto que está siendo, en este momento en que uno es y está sintiendo esa sensación de ser que da lugar al conocedor, al saboreador de ser. 

A este origen, a este estado sentido, no pertenece ser, nunca le toca, nunca le ha tocado. El ser es más allá de todo nacimiento, aunque este nacimiento esté siendo visto gracias a él. Nadie ha tocado al ser, nadie lo ha logrado capturar en una fotografía en su totalidad. Sin embargo, todo lo que es visto, lo que es intentado capturar por esta sensación de ser, es visto por el ser, que nunca ha nacido. 

Este es el milagro de la creación, creación que en verdad nunca ha ocurrido.

De amor creado


Siempre has sido tú aquella verdad en mí,
latido de mis latidos, voz en la voz de todos los cantos.
El eco de tus señales susurró el comienzo de mis pasos,
ineludibles hacia ti, ineludibles a tu fulgor secreto,
fulgor de íntimos abismos y de noches arropadas
por el amor más inocente. Aparezco en cada huella tuya
como lo eterno nunca nacido, despejada verdad
de mi ser inextinguible cálido en tus adentros.
Lo cierto es que yo fui siempre tú, que nunca hubo dos
en esta danza de amor sin tiempo, en este juego de espejos
que jamás cesó de transparentar el hilo inmutable
que une nuestras almas, a veces aparentemente distanciadas.
Pero nunca hubo distancias entre lo mismo,
entre lo siempre siendo uno y todo
en la totalidad de la luz creada.
Por eso canto a tu amor
que es el mío. ¿Cómo no cantar
a la música que siempre acompaña?
Jamás fui sin ti, jamás fuimos distintos...
Te amo en la luz que me desvela,
te amo antes del principio,
en medio de lo eterno sin principio,
en medio de nosotros, donde ya no queda nada
que no sea nunca nosotros.

El buscador es lo buscado


Sólo en este instante la verdad de ti mismo es accesible, no hay nunca otro momento para verla que ahora. "Ahora" está vibrando, está vivo, está sonando en tu interior con la fuerza inconmensurable de la verdad, de la realidad palpable ante ti, abierta y serena. 

La expresión "el buscador es lo buscado" alude a la esencia misma de esa búsqueda que sólo puede darse, verse, en el ahora, en ese momento único de presencia donde el buscador se halla a sí mismo en todo lo que le rodea, en el instante sin tiempo que es presencia, sin sujeto alguno. Lo que uno buscaba es uno mismo, siempre. Y eso se ve ahora. 

Ahora ves lo que eres, lo que está siendo siempre lo que es, esa realidad que nunca se puede ocultar, que permanece desvelada como tu naturaleza real, como el respirar de la vida que permite su presenciación. 

"Ahora" siempre te desvela, te muestra la verdad más profunda de lo que eres, instantáneamente. Ríndete a ese poder espontáneo, deja que el buscador empiece a verse como lo que siempre ha sido: lo perfectamente encontrado siempre. Antes, incluso, de que tú mismo aparezcas.

La ausencia que presencia

Es siempre sorprendente ver que no hay ningún "yo". Pero es una sorpresa tan familiar... como un encuentro con "algo" que nunca estuvo ausente. Esta ausencia de "yo" deja un aire silencioso muy íntimo, una presencia no-nacida que todo lo acoge en su seno, que es total aceptación de lo que es. No hay palabras para definirlo. Nunca hay palabras para definir, para igualar la esencia misma del Amor.

En el momento en que "yo" no está


En el momento en que "yo" no está puede verse la totalidad, eso que siempre ha estado ahí antes de todo nacimiento. Más allá del concepto de "yo", de esa creencia que aparece e hipnotiza, siempre se está dando la realidad absoluta. Cuando se ve que "yo" nunca estuvo verdaderamente aquí, que era tan sólo una ilusión impermanente, no necesitamos trascenderlo, ni extinguirlo, ni vencerlo... "yo" nunca fue verdad, nunca estuvo aquí, nunca nos tocó en lo más mínimo. Eso es lo que ve siempre la naturaleza real de uno: lo que uno siempre es.

Ser de amor eterno


Escucha en el silencio a tu ser hablando, su elocuencia es infinita, su lenguaje es del amor y su ritmo es armonía, paz entera llamándote en lo íntimo, en el corazón. Tu ser es la respuesta que late con fuerza, el origen de todo este mundo. Ese origen, ilimitado, sin forma, trascendido de todo, se expresa en el silencio más reposado, en el espacio más sereno, ese que es capaz de nacer desde tu corazón en su calidez más honda.

Escucha esa voz callada, observa cómo te susurra sus ecos de eternidad. En ese silencio profundo de conciencia ves lo que eres, ves tu esencia no nacida, inmaculada, absolutamente perfecta por siempre, completamente en paz como un niño en su sueño profundo, absorto en la quietud de su calidez angelical. Siente esa voz eterna, la de tu ser, la que siempre es, la que nunca ha nacido y nunca puede morir. Aquello que nunca ha nacido tiene la cualidad de la eternidad, mora más allá del tiempo en un no lugar. Observa ahora esa paz absoluta, no sometida al tiempo, a las limitaciones, a las formas que nos separan, al tú y al yo... En esa paz nunca hay dos, todo es no-dos, todo es uno, unidad onmiabarcante.

Qué bello es el susurro de ese silencio eterno acariciando nuestro ser, llevando al corazón a su región luminosa nunca diferenciada, nunca extraña de sí misma, en todo momento en una intimidad desbordante, amorosa, perfectamente hallada.

Escucha en el silencio a tu ser hablando, en su lenguaje callado de amor y eternidad.

Lo que eres

Yo no soy nunca el que creo ser. Mi naturaleza real trasciende siempre toda creencia, pues es, sencillamente, lo real. Lo que está aquí, lo que permite que "esto" esté aquí. Inmutable, siempre disponible, sin dualidad. Se ve directamente. Lo que eres es aquí y ahora, siempre.

Presencia

Allí donde estás ahora no hay ningún yo. Tan sólo está el instante, presenciándose. Y nadie que lo presencie. Sólo presencia. Presencia y nadie.


La verdad siempre

Este instante siempre nos muestra de lleno nuestra naturaleza real. Totalmente limpio, callado y genuino. Este instante, antes de que el pensamiento aparezca, es el sustrato de todo. En él no hay nadie ni nada aparte, ninguna separación, ninguna brecha o fisura. Todo es Uno. Y esa es la verdad siempre.

Espontáneamente

Ni siquiera la comprensión se puede obtener, simplemente surge, aparece espontáneamente. Los sabios han llamado a eso la "gracia". Darte cuenta de tu naturaleza real no supone dar ningún paso, no es algo a lo que se pueda llegar a través de la mente. Tu naturaleza real está ya aquí.

Perfectamente encontrado

Hay un momento en el que la búsqueda termina. Era muy sencillo todo, simplemente te das cuenta de que siempre, sin excepción, estás perfectamente encontrado. Y sólo hay paz, paz solamente, y mucho amor.

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