Es cierto que buscamos ese
camino hacia el ser que somos y deseamos que su luz brille en toda su
intensidad, pero no hay que preocuparse, el ser que es eterno nunca ha dejado
de brillar... Para darnos cuenta de esta simple verdad basta con quedarnos
quietos, silenciosos, escuchando al corazón... donde mora el ser, donde brilla
la verdad más pura.
Volver
al corazón una y otra vez, al amor, no olvidar que esa es nuestra esencia y que
siempre está con nosotros, más allá de lo que hagamos. Entonces el hacer fluye
y va solo, no busca nada y sólo encuentra, halla su camino allí donde pise,
reconoce la estela a seguir o dónde tumbarse y descansar.
Hacer sin hacer... estar siendo, dejándose
ser... amando.

1 comentario:
Hola Jesé Manuel, cuando perdemos contacto con nuestro ser interior, perdemos contacto con nosotros mismo. Me quedo por aquí, te sigo, te dejo mi blog, por si te quieres pasar.
http://espacio-universal.blogspot.com.es/
Saludos.
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