Mística y meditación

La comprensión del Ser es sencilla. No es mental ni intelectual, aunque la mente o el intelecto acaso puedan atisbarlos, en su intento por ‘atrapar’ la esencia que resopla en torno a ellos, en la base misma de su existencia. Más allá de la comprensión aparece la visión, cuando es abandonada la mirada mental y surge la mirada total y unitiva. Se habla del ‘arrobamiento’ místico al referirnos al conocimiento de lo aparentemente imposible de conocer, lo trascendente, lo divino. No hay conocimiento que pueda ser expresado con palabras cuando el conocer supera las dimensiones de su comprensión. Entonces somos absorbidos por la vivencia ‘aniquiladora’, aquella que extingue el ‘ego’, el deseo de (yo) alcanzar algo, y somos, sencillamente, tomados, tocados, arrojados, por esa vivencia sin límites que desborda de paz el río anegado de nuestras mentes, pareciendo un exceso incontrolable que se trasforma en infinita y conciliadora armonía.

La experiencia mística no es una meta, no es un fin a buscar en la meditación, pues ésta quedaría desvinculada de una búsqueda sincera y sin expectativas de por medio. La experiencia mística surge, aparece, cuando el ‘yo’ es abandonado y ‘algo que observa’ se encuentra de pronto frente al Ser, en el Ser, sin saber cómo llegó hasta allí, lleno de gratitud y en la Gracia morando, elevándose a las alturas de su felicidad, en una dicha espontánea que le inunda de paz y amor. No es, como digo, una experiencia, ni otra cosa que probar. Llega cuando el Ser ve abiertas las puertas sinceras del alma que se entrega a su silente llamada. Es el samadhi, el nirvana, el satori, el arrobamiento, o el simple vivir. No es un lugar a donde ir, es la mirada puesta en el Ser, nada más.

2 comentarios
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Entradas populares de este blog

Meditación sin tiempo

Espiritualidad y vida

Conciencia universal