No hay hacedor


No hay esfuerzo en la meditación. Al ver esto, la luz aparece sola. Sólo sé consciente de ti, respira, observa todo tu ser, déjate llevar, sencillamente, de forma natural, y todo llega. A veces sentimos que conocerse a uno mismo puede resultar una tarea ardua y costosa, pero es precisamente todo lo contrario. Cuanto más impedimentos pone nuestra mente, más nos alejamos de esa sencilla realidad que consiste en establecerse únicamente en el ahora con todo el ser. No tenemos que hacer nada, la vida funciona sola, hagamos o no hagamos lo que pensamos que tenemos que hacer, el hacer es sólo una ilusión que creemos realizar, es la ilusión del ego, la de un ‘alguien’ que realiza.
El ser siempre está ahí y observarlo, sentirlo, respirarlo, es ya la mayor realización. Posiblemente somos muy exigentes, se espera una trasformación radical, unas circunstancias completamente idóneas para lograr el anhelo de la felicidad, pero todo eso no es real: la única cosa idónea es que tú estés presente en este momento, despierto en ti mismo y consciente de lo que sucede. Si eres consciente, eres libre; y si eres libre nada te puede impedir ser lo que eres: ahora, aquí, en este preciso momento.
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