Conciencia silente

Más allá de la mente, la conciencia silente es ese océano en calma que da hogar al beatífico despertar del ser en toda su extensión. Con tan solo un simple darse cuenta de tan magnánima esencia, estamos ahí, de repente, en ella, por el hecho mismo de que nunca estuvimos en otro sitio más que en ese lugar del Todo. El lugar del no-lugar, el Sí mismo, la Consciencia; el “yo soy” experimentando de lleno su verbo en infinitivo e infinito: Ser.

4 comentarios:

Grekosay dijo...

Saludos:
Que sea el silencio el más profundo de los lenguajes, el reconocimiento de que mi mano puede llegar a ser la tuya, o mi voz repetir tus palabras.

FURIA DEL LAGO dijo...

Es cierto, nunca estuvimos en otro sitio. Te escribo para compartir contigo esa beatitud. Un abrazo.

José Manuel dijo...

Claro y bellamente expresado.
Un abrazo.

Recesionista dijo...

Hermoso texto, gracias por compartirlo.

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