El Todo en todas las partes

La mente busca identificarse con algo constantemente y al hacerlo se torna selectiva, de hecho es selectiva por naturaleza. No obstante, con cualquier cosa que se identifique no será real, porque es incompleta, restrictiva, toma una parte del todo. La mente no sabe lo que sabe, porque no lo observa, lo obvia. Saber y sabor tienen la misma raíz etimológica; sabe –pues- el que conoce el sabor de las cosas. Y ese sabor se experimenta, se prueba; y de esta forma es como se adquiere el conocimiento.

En toda acción hay el sabor del conocimiento al atender claramente al movimiento que conduce del observador hacia lo observado, comprendiendo su no escisión, es decir, mediante la atención a la propia experiencia y su integración de la multiplicidad consecuente –o no dualidad- de los hechos o fenómenos acontecidos. Vemos así que toda diferencia conforma un todo global, una unidad mayor, una plenitud inherente a su diversidad aparente, al igual que fonemas distintos constituyen una unidad de sentido que llamamos “palabra”, muchas palabras una frase, etc.

En la Bhagavad Gita (IV.24) se nos dice que “Brahman es la ofrenda”, que “Brahman está en toda acción”. Y a ello Shankara comenta que tanto quien ofrenda, como lo que se ofrenda, como el acto mismo de ofrecer, es ese Absoluto o Brahman mismo. Al ver a lo Absoluto en toda acción, nos sincronizamos, nos unificamos con la conciencia total. Nace con ello la experiencia de la sabiduría, al emprender los pasos que destilan el sabor de su senda.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

La mente es uno de los grandes descubrimientos del ser humano. Los grandes textos sagrados siempre nos dirigen hacia este "fenómeno" para investigar las razones primeras y últimas del Todo. Existe una profunda elaboración devocional que abre las puertas de la mente al sentido de lo trascendente. Los místicos, y tu profundidad se desliza por esta senda, humanizan la realidad. Un saludo.

agustin dijo...

Hola Jose Manuel,

Una simple guinda puede marcar la diferencia en la presentación de dos postres.

La vivencia de SER y el AMOR hacia todo lo que somos, nos permite hacer ofrendas y la CONCIENCIA TOTAL, nos ayuda a constatarlas.

Esas tres capacidades inherentes, tienen un siervo que es la mente; que siempre es la encargada de poner esa guinda que supone una idea objetiva, adecuada y realista para que lo que Somos, se exprese en la acción.

La mente, con unas orejeras bien puestas para que en silencio solo mire hacia delante y posibilite el crecimiento, ya es una mente silenciosa que no juega a sus ruidos desintegrados.

Un saludo
Agustin

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