miércoles, 27 de mayo de 2009

La experiencia mística


Cuando ya todo es un sentir constante, una visión entregada, sin restricciones, un aliento unido con lo Absoluto, el corazón brilla placentero, conociéndose en una observación unitiva, donde cuerpo, mente, emociones y espíritu brotan por sí mismos, sin esfuerzo alguno, expectantes del instante y de la gozosa semilla que recogen en esta vivencia que parece eterna, en la que tiempo y lugar no tienen cabida.

El cuerpo está en no se sabe dónde, iluminado por un sol de percepciones inauditas. La mente ha sido penetrada por el vacío, un silencio único que parece sinfonías angélicas. Las emociones se multiplican y evaporan en cuestión de segundos, para volver a sentir otra oleada de sutiles sensaciones incontrolables.

Y el espíritu… el espíritu se llena de lo inmenso, en un éxtasis de gratitud, inconmensurable, de gracias derramadas y de verdades reveladas. El Ser, en definitiva, todo uno, comprende su dimensión infinita, sublime, indescriptible; y descansa dichoso sabiendo que se ha entregado a la más alta experiencia posible, que solamente podrá ser rebasada por la siguiente.

No hay duda, como sentenciase Lope de Vega, “esto es amor”; y “quien lo probó lo sabe”. Mejor guardar entonces el silencio de la espera inquieta y mágica de los amantes, pues, ya lo dijo Kabir: “¿De qué sirven las palabras
cuando el amor ha embriagado el corazón?”.


sábado, 23 de mayo de 2009

Técnica de meditación energética

Técnica de meditación energética (vista ampliada en Scribd.com)

TÉCNICA DE MEDITACIÓN ENERGÉTICA por José Manuel Martínez Sánchez En esta meditación vamos a tratar de conectar con dos cualidades interiores principales, la atención y la relajación. Además, tendremos en cuenta otra cualidad fundamental, nuestra energía vital y el desarrollo o potenciación de la misma. Se tratará de conectar con nuestra energía a través de la respiración para fomentar un estado de profunda relajación y de atención, lo que nos devolverá vitalidad y una maravillosa sensación integrada de armonía y plenitud. FASE 1. La conexión Tumbados o sentados, en una posición en la que nos sintamos completamente relajados, siempre buscando que existan las menores tensiones posibles en nuestro cuerpo, empezaremos por conectar con la respiración a través del contacto de la misma con nuestras fosas nasales, es decir, observaremos la sensación táctil de la respiración, tanto en su entrada con en su salida del aire. En esta primera conexión táctil con la respiración no tendremos que hacer nada en especial. Sentiremos cómo el aire entra sencillamente penetrando por todo nuestro cuerpo, en la inhalación, y cómo sale por el mismo causándonos una agradable sensación de vaciamiento, de descarga de las tensiones físicas y mentales. En la inhalación nuestra sensación será, por tanto, de intensa plenitud, en la exhalación, de intensa descarga y alivio al soltar las tensiones. Si nos surgieran pensamientos, bloqueos, cualquier tipo de distracción, no hay que preocuparse, muy pausadamente, sin añadir tensión alguna, volveremos a esa tarea de conexión con nuestra respiración. Podremos visualizar la respiración como si fuesen las olas que produce el mar en un día de marea calmada y placentera, tal que la respiración fuera esas olas sobre las que flota nuestro cuerpo y se deja llevar armónicamente. Observaremos todo nuestro cuerpo en general, siempre a partir de la entrada y salida del aire por las fosas nasales, y poco a poco iremos sintiendo cómo el aire penetra y sale por todos los poros de nuestra piel, por todos los órganos de nuestro cuerpo. El aire nos sana, relaja, invade de dicha, es como un alimento energético que nos trasporta a una comprensión plena de nosotros en este estado meditativo. Estaremos de 3 a 5 minutos en esta primera fase. FASE 2. Tomar y soltar el prana El prana es la energía que absorve nuestro cuerpo para vivir, es, en definitiva, el aire vital del que nos nutrimos. Al tomar conciencia de este hecho, que se manifiesta en la respiración, ampliamos nuestra capacidad de absorver con mayor profundidad y enriquecimiento este aire vital. Por tanto, a continuación vamos a

jueves, 21 de mayo de 2009

Poema de amor al alma de la amada


Aire de tu aire, boca de tu boca,
Soy un niño ausente cuando me faltas.

Mirada en tu mirada, me dejo llevar y me duermo
En tu valle de cálidos susurros, en vigilia apaciguada.

Sueño, vivo, existo
En el aire que exhalas.
Tu vida es mi alimento,
Y la mía, constante entrega
Hacia ti,
Hacia tu aliento,
Amor elevado de mis días,
Necesario elemento.

Sin ti soy abismo, rostro de estepa,
Contigo soy del mundo y del mañana.

Amor, te sueño porque existes
Y en ti despierto, porque soñarte
Es vida y certidumbre, albada serena
Y claro entendimiento.

Soy el sueño de tu boca, el aire de tu mirada,
El valle de tu abismo, el día del ascenso contigo
Al mundo invisible y profundo
En que desvelas ante mí el cénit
De esta búsqueda perpleja
Y enamorada.

miércoles, 6 de mayo de 2009

La primera y última verdad


La última verdad, más allá de lo pasajero, proviene del silencio y de una especie de desvelamiento íntimo donde la realidad se hace tan profunda que no hay espacio para lo fugaz. Es todo una dimensión de vivencias eternas en su instante, no separadas sino latentes en una totalidad que parece ya experimentada. Es un sentir comprendiendo el no-sentido, una ubicación en el perpetuo devenir del ser.

Cuando se comprende que la muerte no es un hecho, solamente un quedarse en el tiempo sin el tiempo, en el lugar sin el lugar, todo se presencia sereno y quieto, una quietud agradable pero abismal, un abismo detenido pero poderoso. Como una cascada sublime o un eco del no-ser, siendo en su distancia una llegada y en su meta un laberinto de verdades.

La última verdad es la primera. Es un salir del sueño hacia otro sueño más consciente, donde el soñador sabe que sueña y lo soñado se hace sombra de otro sueño que soñamos verdadero.

Más allá de lo pasajero hay un inmortal susurro en que se siente el sentido de todo lo que hacemos, porque comprendemos que todo ya está hecho y que sólo rememoramos, en un fluir de amor existencial, el milagro de haber sido.

La muerte, para el místico, es un comienzo, un salir del cuerpo para entrar en el alma de su Amada. Y todo amor verdadero es eterno porque siempre, en cada instante, hay un comienzo. Todo es un comenzar de gratitud plena al interiorizar la comprensión de esa unión milagrosa con lo eterno. Y de este modo el místico puede aceptar la muerte, porque sabe que sin ella no habría comienzo.

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