Contemplación mística

Un corazón que ama es un corazón amado,
en su entrega la dicha resplandece, el ser
se hace uno con la materia amada, con el prodigio
de dar respuesta al callado anhelo que respira lo eterno.
Y el mundo se hace voz unánime del íntimo sueño,
imagen de imagen que reposa en la mirada infinita.
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