El enigma de la vida


La vida es un enigma que se resuelve por sí solo. No hace falta buscar demasiado, está ahí, sin más, frente a nosotros. En el trayecto de nuestros anhelos y deseos siempre ocurre algo que nos hace ver lo que no atisbábamos. Y no era tan complicado, sólo había que estar presente en el ahora, lejos de nuestras cavilaciones internas que hacen desviar la atención de lo que late frente a nosotros: la presencia reveladora del enigma, el fugaz encuentro con la esencia del problema, con la mágica clave.

Sólo hay que estar atento, un segundo acaso de íntimo silencio, para que la vida, una vez más, nos haga comprender que este juego de misterios y de obstáculos se resuelve cuando estamos, verdaderamente, presentes y dispuestos a vivir el enigma, con la atención parcial de un testigo que como un reflejo en el agua, siempre es fiel a devolver la imagen de quien le observa.

Ser desvelado


Con la mirada puesta en el interior
Solamente aspiro a oír el vacío

Con el corazón puesto en el Ser
Invoco latidos de amor
Y sueños de silencio

Con la confianza necesaria
Puesta en la voluntad
Despierto del sueño
Que ya me olvida

Y recuerdo aquello
Imposible de olvidar

Sí, recuerdo sencillamente
Quién soy

El soplo en el sueño
Que serena un nuevo viento
De despierta quietud


Albacete, 22-11-2008

El mundo de la ilusión


Nazco cada segundo en realidades distintas
En otros mundos que se alejan y que apenas
Reconozco como parte de lo que soy

Nazco en la otredad de paraísos derruidos por la memoria
En pedazos de sombras ajenas que susurran mi nombre
Sin conocer mi rostro verdadero ni mi alma

No sé dónde estoy ni a dónde he de ir para representar
Lo que acaso responda tenuemente a la imagen del ser
Que me habita

En este juego de luces y de sombras
Donde la identidad es un espejo deforme
De realidades difusas
Hago gritar a mi voz los destellos de mi alma
Pero inútilmente

En este espacio ilusorio de símbolos melódicos
El canto es un eco -impreciso, perdido, ausente-
De lo efímero
Y mi Yo –baldía identificación- no representa al Ser que soy,
Ni estos versos hablan de un poeta
Ni esta duda saciará respuestas
Ni quedarán evangelios
Que reflejen alguna verdad

Sólo quedará –siempre- el espejo marcando la distancia
Entre tú, y yo, y los otros, y la incomprensión
Y acaso un silencio de cómplice amor

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