Meditar es ser consciente



Meditar es ser consciente. Sentir, observar, escuchar, respirar, percibir, oler, tocar... todo esto es meditación cuando lo hacemos de una manera consciente, cuando hay conciencia en la vivencia del momento presente, en lo que sea que acontezca. 
Así esta vivencia se vuelve plena, vital, sanadora, profundamente reveladora y transformadora.

Encontrar la paz interior

El verdadero descanso sucede cuando hay calma y paz. A veces necesitas ese descanso perfecto, donde te rindes completamente a este momento y dejas que tu cuerpo y tu mente se abandonen al silencio, al no hacer, al dejarse ir... Y entonces aparece el milagro, el éxtasis de la quietud que nos regala una paz inconmensurable. 

Pero estamos completamente absorbidos por el hacer, parece que si no hacemos el mundo se acaba y realmente ya no sabemos cómo dejar de hacer a no ser que sea a través de llegar al agotamiento, al ejercicio agresivo, de llevar al cuerpo y a la mente al límite de sus posibilidades. Pero ese agotamiento no trae descanso ni renovación, solamente añade más desasosiego, lucha y sufrimiento porque hemos perdido la capacidad innata de escuchar lo que nuestro ser necesita, que incluye parar, descansar, sentirse, meditar, relajarse en la respiración natural y consciente. Pero, ¿y cómo hacer eso? Esa es la eterna pregunta de la mente. Pregunta sin respuesta, porque la pregunta correcta sería: ¿Cómo no hacer eso? Es decir, todo pasa por la comprensión de que tu estado natural es la paz y el reposo. Si esa comprensión llega, ¿cómo no estar ahí?, ¿cómo no estar en lo natural? Mas allá de la acción o la inacción el reposo es el trasfondo que nos sostiene. Incluso cuando la acción sucede puede haber paz de fondo. 

Al igual que el barco navega y el océano no se inmuta por el barco, el océano solo es el trasfondo que permite el viaje. Incluso aunque la superficie del océano esté revuelta el fondo del océano permanece inmutable y sereno. Así que, ¿cómo dejar de hacer? Eso no es posible, sería otra acción. Todo pasa por ser conscientes, por darnos cuenta incluso de la imposibilidad de no hacer. Darnos cuenta de nuestro estado, sin negarlo, sin huir de él. Este es el primer paso. Ser responsables de nosotros mismos. Nada ni nadie más puede tomar conciencia de nuestro estado, ni puede sanarte. 

La sanación está en ti y en permitirte primeramente ser lo que eres. En permitir que haya lo que haya, ahora. Entonces no estarás luchando continuamente. La mente no estará yéndose continuamente a otros lugares. Estarás aquí y ahora, contigo, en lo que sea que quiera que haya. Y así irás reconociendo de nuevo ese trasfondo de calma que hay en ti, ese océano profundo inmutable más allá de las circunstancias. Ese espacio sagrado que hay en ti y que está siempre presente. Entonces este instante sagrado se convierte en tu morada de descanso genuino, verdadero. Has vuelto a conquistar tu ser natural. Entonces, la pregunta será: ¿cómo no estar aquí si es lo que soy?, ¿cómo no voy a amar si soy amor?, ¿cómo no sentir paz si soy paz? Paz pura y serena, bañada por un océano inagotable de amor.

Ámalo todo

Cuando el amor impregna todos los actos también se le llama conciencia. Este tipo de amor no pertenece al ego, es impersonal e incondicional. Hay amor simplemente como aroma hay en una flor o luz y calor en el sol. Brota natural por su propia esencia e impregna todo de verdad y dicha pues toca el sentido mismo de la vida. 
Aunque el amor se olvide y la mente quiera tomar el relevo a través del control, el ego, el ansia de poder... todo ello es banal y, en ultima instancia, deja un poso de insatisfacción y vacío profundo. Pues sin amor no hay música de fondo que avive al corazón, no hay sentido verdadero que haga vibrar los sentidos, no hay belleza que colme al alma, no hay espacio que llene nuestros sueños, no hay océano en el que bañarse de dicha... 

Con el amor todo lo anterior sí se hace presente: la música suena y hay un océano que atravesar de belleza y luz y misterios de vida profunda... Todo tiene sentido cuando el alma ama lo que vive y vive profundamente lo que es capaz de amar. Así que, ámalo todo, déjate llenar por todo... Siente la plenitud del gozo de atreverte a amar sin condiciones.

Conciencia

Trasciende el sendero de la mente
para llegar a la conciencia.
No hay tiempo en ese trayecto, tan solo
un instante de silencio contemplativo y ya estás ahí.
La mente se acalla y la conciencia resplandece,
tu verdadera esencia, pura e inmutable.

El viaje del presente


Allí donde la vida me lleve iré,
sin miedo, sin duda, sin resistencias,
porque todo es como ha de ser.

Somos conciencia acogiendo este acontecer, este misterio, esta inexplicable sensación de ser. 

Allí donde la vida me lleve iré, con el corazón latiendo siempre en la confianza, en la inocencia, en el amor... pues es lo que soy. 

La esencia del ser se aclara y se desvela al dejarse llevar por la vida, soltando los viejos lastres que nos impiden ser nosotros mismos. Este es el viaje del dejarse vivir, el permitirse ser transportado por la propia verdad interior, el sentir la libertad dentro de uno, conectando con su propio espíritu, con su propia voz. Entonces todo tiene sentido. 

La vida puede hablarte en cada instante, en cada suceso. El presente deja de ser una dimensión del tiempo para convertirse en algo más allá del tiempo, donde la mente no puede tocarle. El presente se convierte en poesía, en creación, en eternidad. El presente se convierte en el único escenario donde realmente expresarnos y sentir la expresión de todo. 

El presente es nuestro mayor regalo. Un regalo que puede pasar desapercibido toda la vida, pero que si se reconoce la vida ya no pasa desapercibida. La vida, entonces, se hace vida y con ella, nosotros mismos.

El silencio interior


Gracias al silencio interior la vida puede ser escuchada, observada y sentida desde una receptiva nitidez. 

Se despeja la conciencia más allá del velo de la mente, en la dimensión serena y transparente del corazón. 

El silencio interior nos permite estar en el mundo desde un espacio inmaculado y completamente abierto a cada nuevo ahora que acontece. 

El silencio es la escucha consciente, la presencia compasiva sin juicios, la mirada inocente, la apertura incondicional a la vida y a lo que es.

Instante santo


El bosque insinúa sus misterios al buda.
Desvela en el silencio la verdad
del instante presente. Verdad inexpresable,
sentida, profundamente bella, serena y pacífica.
Es la verdad del ser palpitando dentro.
Grande es el corazón que la recibe
y se inclina con humildad y reverencia
ante el instante santo,
allí donde toda dicha se revela.

Meditación y conciencia



La meditación es tu estado natural. Es un regreso al centro de ti mismo. Un regreso en el que no se ha de recorrer un espacio o tiempo para volver a él. Es un regreso a lo siempre presente. Una toma de conciencia que se abre a lo que hay ahora aquí. ¿Y cómo me relaciono con lo que hay aquí ahora? La mente tiende a reaccionar y a aceptar o rechazar la experiencia según sea de su conveniencia o no. Esto genera una continua lucha interior por vivir la experiencia que deseamos y que proyectamos en nuestra mente. Pero la relación natural con el momento presente es aquella que acoge todo el espacio de la conciencia. 

Uno está abierto y acepta todo el acontecer de la vida. Aceptar significar tomar conciencia de ello. Negar la realidad, lo que vemos, sentimos, percibimos… solamente añade más conflicto. Aceptar la vida es verla tal cual es, sin añadirle o quitarle nada. La conciencia es un espacio abierto y vacío que permite que todo sea como es. La meditación es la sincronía con ese estado de conciencia. Es la visión natural, momento a momento, de este surgir que llamamos presente. Esta visión todo lo contiene, incluso al yo haciendo o no haciendo. Sea lo que sea, el movimiento o la quietud, fluyen como la vida y la visión natural observa tal acontecer sin intervenir. Siendo un testigo. Siendo Uno con todo lo que hay y con lo todo que Es.

Texto en vídeo con música e imágenes:

Ahora

Cada instante es del ahora. La mente es del tiempo pero el ahora es sin tiempo, es completamente libre. Va más allá de la mente. El ahora es vacío sin límites, sin condiciones, sin individualidad, sin juicios...
El ahora es el enlace directo a la paz interior: nuestro espacio silencioso de inocente presencia...

Todo y Uno

Cada paso es certero al sentir el latido del corazón cerca. Hacia el ser desde el ser, el juego cósmico de buscar lo que ya tenemos; o de verlo, tocarlo, sentirlo y abrazarlo en infinitas formas distintas. Debajo de todas las capas la esencia única del amor creador...

Escucha al Ser

¿Puedes, en este mismo instante conectar con la paz del ser que hay en tu corazón? ¿Y si eso no es posible, hacia dónde estás dirigiendo tu vida? ¿Crees que hay un lugar al que ir que no sea la paz de tu corazón? La buena noticia es que ese lugar no se recorre por el espacio ni por el tiempo, sino que es accesible en este mismo instante... Pero hay que abandonarlo todo. Toda expectativa, todo intento de... Tan solo has de quedarte contigo mismo, en el silencio que emerge ahora, y reconocerte, sentirte, observarte, amarte... Sin palabras, sin imaginación, sin proyecciones... Tan solo aquí y ahora y un corazón palpitando... que dice YO SOY... sin palabras. Escucha al SER. Abandónate a lo que ERES... Quédate vacío, en la desnuda autenticidad de lo que ERES, para poder LLENARTE. 

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