jueves, 21 de marzo de 2013

Nuestra esencia


El amor se expande, como la luz, cuando es sentido, iluminando, unificando, trascendiendo... En el amor volamos desde la quietud del espíritu, testigos de la conciencia, viajando más allá del tiempo, despertando a lo infinito, a lo inesperado, al misterio que nos hace vivos y florecientes. 

Como almas amando el instante, abiertas a la luz, hallamos la paz en la certeza absoluta de nuestra esencia en todo, siempre venida de la región misteriosa, silenciosa, del amor.

Permitamos que el amor emprenda el misterio de su vuelo.

lunes, 11 de marzo de 2013

El cielo en la tierra



La tierra se encuentra en el cielo, en el universo. Ya caminamos sobre el cielo y lo tenemos sobre nosotros todo el tiempo. Bajo los pies, sobre la cabeza, en el corazón... El cielo es el espíritu de todo. El cielo es nuestro hogar, nuestro refugio de luz y eternidad, nuestra madre infinita, nuestro padre y maestro verdadero. El cielo está en tu interior y en todo lo que acontece... Todo el tiempo, más allá del tiempo... donde nace y respira la libertad, nuestra más íntima y auténtica libertad, siempre creativa y naciente, sanadora, inocente...

domingo, 24 de febrero de 2013

Queda el amor


Queda el amor en el vacío,
queda el vacío eterno
del amor.
Queda la luz, el abrazo,
la comprensión, la cálida
y silenciosa comprensión
queda en el amor, en el vacío.
Quedas tú, queda el amor,
quedo yo, contigo, conmigo,
en la unidad constante,
en la sonrisa sin tiempo,
en la mirada tranquila.
Queda el amor, descansando,
reposando, viviendo,
vaciando y llenando de luz
el silencio, la serena llama,
la gozosa paz de nosotros.
Unidad, unidad del amor
que queda en el vacío,
en la nada eterna,
en el manto universal.
Queda la luz, quedas tú,
quedo yo, amantes sin nombre,
gotas de silencio, océanos
de eternidad.
Aquí descanso,
contigo,
conmigo,
en luz tranquila,
en dulce reposo
sin dos.
Te escucho, te siento
y guardo silencio.
Habla la voz, la música celeste
del corazón,
el alegre niño inocente
del amor.


jueves, 14 de febrero de 2013

Recipiente de amor

Amo en el instante todo cuanto soy. Todo respira en el ser, todo es unidad, sin diferenciación alguna. Mi nombre es tu nombre, mi forma es tu forma... nombre sin nombre, forma sin forma... silencio de amor, transparente quietud en la inocencia del ser.

Todo es amor ahora, amor entregado a la verdad de este momento eterno que milagrosamente, en danza de misterio, en sagrado regalo, está teniendo lugar, sucediendo en el presente.

La conciencia contempla la conciencia. La luz ve la luz, el amor que soy ve el amor que es... No hay dos. Un solo corazón abriga el universo entero, y late en él la vida, en el cuerpo sagrado de la conciencia.

Un vacío ilimitado que contiene y permite el ser, el universo. Un vacío abierto que es paz y silencio, y recipiente de amor; y vida eterna.



sábado, 9 de febrero de 2013

Amar es ser

Otorgar amor es la naturaleza del ser, al igual que la llama ofrece su calor de forma espontánea, siguiendo el movimiento de su inteligencia original, de su razón y cualidad de ser. 

Estrellas de luz y vida son los movimientos del amor, la fuerza de lo verdadero, el poder de lo real.

El alma deslumbra por su claridad profunda cuanto más profunda es la noche, cuanto más nos adentramos en el misterio de nosotros mismos.
Las puertas se abren, los canales se conectan, las dimensiones se expanden, en la inmensidad de lo viviente, en lo absoluto, en el amor universal que se eleva por infinitudes de amadas fragancias y esencias propias.

El mundo es la esencia de uno, el rostro prójimo es el propio rostro, el sendero nunca transitado es el regreso a casa, la nube oscura anuncia un desvelamiento del sol, tras la soledad.

Una lágrima conduce al latido sentido, un abrazo al sosiego y a la liberación, a la paz y a la hermandad universal.

Somos uno en la oscuridad de la noche y en la claridad del día, en el compás y en los ritmos de la vida siempre late de fondo, en quietud, el ser imperturbable, la verdad sentida y presentida, la intuición y la emoción del amor más allá de los estados cambiantes, en el trasfondo sutil que desvela lo absoluto en su silencio amante, en un romance eterno con los polos del Uno, con el Tao, con el juego cósmico de idénticos contrarios, de complementos espejos, de reflejos enamorados, de colores formando paisajes, formas matizando siluetas de océano, miradas angélicas, nubes con formas de dragones o de dioses ancestrales.

El mundo juega en el país de los sentidos, nos toca con el aire, nos acaricia con la brisa, nos seduce con la fragancia de lo vivo y nos canta con la armonía silenciosa de los grillos y las estrellas crepitantes.

El mundo de la manifestación es el poema del Creador, la sinfonía del Alma eterna, soñando y despertando, creando y creyendo, amando y esperando, gozando y guardando silencio, sagrada soledad, viviendo y muriendo para nacer. Sólo así, lo eterno se hace el verdadero tiempo que habitamos: sin mañana, sin ayer.

Un único instante, siempre ha sido todo un único instante, de infinitos matices en una sola conciencia, eterna y sin nombre, única e impersonal, propia, íntima, y de nadie, tan de nadie como el aire, que es respiración, que es aliento intocable, pero aliento constante, susurrante de amor, de presencia, de incesante quietud entregada al instante.

Amar es entregar, entregar amor, entregar lo que uno es, al ser. Amar es ser. Ser es amar.

viernes, 25 de enero de 2013

Vibración de luz

En las regiones del éter (akasha) todos los mundos se hallan. El yo contempla el Todo y descubre que no hay un “yo” separado sino un único todo completo. La fuerza vital (prana), el aliento espiritual, nos conduce por esta verdad cuando el corazón es el punto de partida y la meta, en un camino de continua llegada. Es aquí donde el samadhi, ese estado de meditación de profunda quietud, se asienta en uno y despeja cualquier brizna de dualidad por medio de una vacuidad presente y serena. El Uno resplandece como llama en el corazón de vida y luz. La vibración del corazón es la causa del sonido, del mantra Om resonando como raíz de todos los demás sonidos. El sol de la conciencia da su calor y anima las formas e imágenes (yantras) del cuerpo interior (antahkarana) desde el infinito corazón de luz. La manifestación tiene lugar y el yogui ya no está ahí, no hay nadie que vea o que oiga, sólo hay vista y oído nada más. Comprensión. Sólo está el Corazón, el Ser, latiendo. Es un estar que es ser, una alquimia natural que es el yoga mismo: el ser gozándose, conociéndose, a sí mismo. Lo no nacido vibra en un nacimiento eterno.

sábado, 19 de enero de 2013

Meditar

Meditar es relacionarte con el silencio, y una vez que tiene lugar esa relación, acontece la experiencia de la conciencia pura.





viernes, 18 de enero de 2013

Despierto

Aquel que sabe que está soñando y sin embargo vive con completa inocencia y profundidad su sueño, es el ser más despierto de todos.

viernes, 11 de enero de 2013

Libre en la sencillez

Libre en la sencillez, volátil en el silencio. Traspasado por el vacío, difuminado por la conciencia absoluta, disuelto por el amor, por lo inexpresable, por la llama inmortal. Inmóvil en el movimiento, eterno en la quietud, en la calma universal, sin límites, del corazón.

viernes, 28 de diciembre de 2012

El amor


El amor es la presencia, es la nítida certeza de ser, es el abrazo con un no tiempo esencial, con un silencio no tocado por nada. El amor abraza la eternidad, saborea la unidad, siente el tacto de la verdad y del instante mágico de la conciencia. El amor se escucha como una intuición, como una certeza, como una sensación de ser, como una absoluta sensación de Dios. El amor se presiente y se presencia, late y toca al alma, al cuerpo, a todos los órganos y estados del cuerpo, a todas las células y espacios interiores. Vibra como una cascada, palpita un aroma de flor paradisíaca, sacia toda sed en manantiales sagrados. 

El amor contiene todo el cosmos en un solo corazón y a todos los corazones en un solo cosmos de unidad. El amor se enamora del silencio, del alma idéntica a su misma esencia, de un compartir que no necesita nombres, ni causas, ni explicaciones. El amor es innegable, es el poder del que todo emana, es el aliento que nos anima, es la exhalación que nos descansa. Es, en definitiva, la respiración que nos hace eternos, la presencia que nos olvida y nos recuerda el Todo, milagrosamente nacidos en la inocencia, donde yo soy tú, y tú eres yo.

lunes, 17 de diciembre de 2012

La medida del amor



La verdad espiritual realizada en ti es la medida de tu amor. Si la realización es absoluta, ilimitada, eterna..., la medida de tu amor será absoluta, ilimitada, eterna... Tú ya eres esa realización, está presente en tu Ser.

martes, 11 de diciembre de 2012

Conciencia universal


Búscame en las fuentes doradas
y en las grandes puertas que llevan al cielo.
Búscame en los manantiales cristalinos de agua
y en el reflejo de unos ojos puros.
Búscame allí afuera, dondequiera que mires,
pero no olvides que estoy dentro, que me ves
siempre desde dentro tuyo. Que eres tú mismo lo que ves.
El final de la búsqueda es el eterno encuentro.
Siempre hemos sido lo mismo: el mismo cielo,
el mismo mar, el mismo silencio…
Siempre hemos contemplado el mismo infinito al mirarnos,
la luz revelada del alma, el amor sin espejismo.
Una vez el silencio nos dejó sin palabras,
el mundo se hizo mudo y se reveló la verdad
como un continente de luz enamorada.
Y en ese silencio hablaron las almas:
Ven, te dije, regresemos a la luz.
Ven, como el viento, directo al sentir
del tacto consciente, directo al contacto
del ser hallado. Y la luz nos tocó
difuminando nuestras almas en un solo brillo,
en un solo esplendor, en un solo corazón.
La claridad avanza, el sueño despierta,
el mundo es la ofrenda del amor.
El río de nuestras vidas
llega al mismo mar de quietud.
Somos uno, por siempre,
en la conciencia universal.
Dondequiera que estés,
dondequiera que sueñes,
ya no hay olvido
para esta verdad
de eterna unidad.

martes, 4 de diciembre de 2012

El país de las lágrimas


En "El principito", el libro de Exupéry, leemos una frase llena de realidad, que forma parte de la vida: "Es tan misterioso el país de las lágrimas..." El dolor tiene lugar en nosotros y nos desvela un trasfondo de amor, de sentimientos. Todo sentir se enraíza con la vida, intensifica la vida, la hace real, a veces, insoportablemente real. El país de las lágrimas, sin embargo, no es una región oscura, sino necesaria, vital. El dolor nos hace humanos, frágiles, susceptibles, nos muestra que no somos inmunes, y que la vida, como el sol más radiante y poderoso, también puede quemar. El dolor es una experiencia del cuerpo y también lo es del alma, como tal experiencia no se puede negar y está ahí para ser vivida. En realidad no hacemos otra cosa más que dejar que las cosas sucedan, somos espectadores de una obra que se desarrolla en nuestra sangre, huesos y células y no podemos desechar ninguna parte de la obra, porque todo forma parte de ella. Si borramos de una película los instantes dolorosos y dejamos sólo los felices sería imposible comprender o valorar esos momentos felices y tener una visión clara de la totalidad. 

Se dice que el dolor es inevitable y el sufrimiento opcional. En cierta medida esto es así, pero conlleva una comprensión, una sabiduría implícita para permitir que el sufrimiento sea opcional. El sufrimiento es una fuerza psicológica, emocional, ligada al ser, al alma. El sufrimiento viene a alguien y ese alguien, en lo más profundo, es verdadero. El sufrimiento no sólo viene al ego, al sentimiento de ser uno separado y limitado, sino que arroja al ser la necesidad de trascender esa separación y esa limitación. Y esa experiencia ha de ser vivida para llegar a abrazar lo que somos realmente.

Una vez que el sufrimiento nos deja su comprensión, su valiosa enseñanza de trascendencia, puede que cada vez sea más opcional volver a él, pero también su regreso amplía nuestra perspectiva y la comprensión se va haciendo más estable y clara. Teniendo en cuenta, como dijimos, que forma parte de una experiencia que en sí, no es buena ni mala, como el placer o la felicidad, sino sencillamente una experiencia que hemos de observar, sentir, atestiguar. Podemos ser testigos de nuestro apego al sufrimiento y de la inutilidad de este apego, podemos ver que aquello por lo que lloramos esconde un trasfondo de belleza, arropa a un alma sensible que no puede evitar su compasión y sus lágrimas. Podemos darnos cuenta de que hay un espíritu, un alma, que vibra y que se busca, que mira al fondo y que siente, que busca un sueño o un muñeco perdido –como un niño que para él es lo más importante. Podemos sentir que aquello que buscamos con tanta intensidad y por lo que lloramos a veces, es uno mismo. Y desde ahí, la experiencia de la unidad, de lo ilimitado, de la no separación, cobra una fuerza desbordante cuando descubrimos el motivo de las lágrimas, más allá de la apariencias, al ver que este motivo es el romance del ser, el juego del encuentro con lo que somos realmente. 

El mundo y yo mismo somos una única totalidad, el país de las lágrimas y el país de las risas, del goce, de la paz y de la dicha son el mismo país, la misma patria que se erige con una sola bandera: el amor. Y entonces nuestro camino tiene un sentido, las lágrimas tienen un sentido… Y de pronto el cielo se despeja, las nubes y la tormenta dejan paso al esplendor de la luz y de la claridad y uno descubre que el sol del amor siempre estuvo iluminando, incluso a través de la luna y de las sombras, la más bella canción que jamás pudo cantarse: la canción del alma, del alma pura e inocente que un día lloró porque creía que no se encontraba, que se hallaba perdida, hasta que descubrió que su presencia y su esplendor trascendían todo tiempo y tormenta, y que siempre ha sido evidente esa luz sin nombre y verdadera llamada ser o amor. 

lunes, 3 de diciembre de 2012

Yoga

En el yoga se busca sentir el ser. Cuando lo das todo en el yoga, cuando no pides de él sino que lo das todo por él, el yoga es la unión, es la evidencia de tu ser. Entonces ni siquiera buscas sentir tu ser, porque ya lo has dado. Y dándolo todo de nuevo, vuelves a él.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Nadie había

‎Me pregunto: ¿quién soy?...
y el silencio responde.
Alguien hizo una pregunta,
y nadie había para responderla.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Sanar


Más allá del dolor, incluso del placer, se halla la dicha del ser, el cuerpo de la unidad consciente, la ofrenda sensible del alma a la vida verdadera, la que reposa en la infinitud de una realidad sin división. 

Sanar no es otra cosa que una comunión sagrada con la salud, con la verdad natural de uno. La verdad que en uno es ser, el despertar del aliento de vida reconociendo su fluir espontáneo, la respiración profunda de un ser que se revela marea oceánica y quietud, inspiración de fuego y exhalación de luz silente; un ser que lo es todo y se mueve con todo, pero inamovible en su verdad de permanencia: el amor. 

Sanar es ser uno en el amor, ser uno en lo reconocible sin duda, en la certeza enamorada de la presencia consciente de una imperturbable realidad que baña completamente, todos los instantes, de paz y eternidad.

martes, 30 de octubre de 2012

Escuchando el silencio


Lo complicado es de la mente y tú no eres la mente, tu eres el ser y el ser es sencillo. El silencio es bello porque permites que hable lo más profundo de ti: tu ser, tu corazón. Escúchalo con amor, en silencio. El ser es sencillo. Recuérdalo y guarda silencio. Escúchalo.

Escúchalo como testigo, sin tratar de emitir juicios, sin expectativas. Observa sin observador, sin intervenir. Esa es la esencia del verdadero silencio, el que es escuchado sólo por amor, entregando esa escucha, sin pedir nada a cambio.

Sé un oyente de tu amor, de tu silencio, de tu corazón resonando en la luz del ser, amaneciendo a su verdadera esencia.

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