Todo y Uno

Cada paso es certero al sentir el latido del corazón cerca. Hacia el ser desde el ser, el juego cósmico de buscar lo que ya tenemos; o de verlo, tocarlo, sentirlo y abrazarlo en infinitas formas distintas. Debajo de todas las capas la esencia única del amor creador...

Escucha al Ser

¿Puedes, en este mismo instante conectar con la paz del ser que hay en tu corazón? ¿Y si eso no es posible, hacia dónde estás dirigiendo tu vida? ¿Crees que hay un lugar al que ir que no sea la paz de tu corazón? La buena noticia es que ese lugar no se recorre por el espacio ni por el tiempo, sino que es accesible en este mismo instante... Pero hay que abandonarlo todo. Toda expectativa, todo intento de... Tan solo has de quedarte contigo mismo, en el silencio que emerge ahora, y reconocerte, sentirte, observarte, amarte... Sin palabras, sin imaginación, sin proyecciones... Tan solo aquí y ahora y un corazón palpitando... que dice YO SOY... sin palabras. Escucha al SER. Abandónate a lo que ERES... Quédate vacío, en la desnuda autenticidad de lo que ERES, para poder LLENARTE. 

El libro que lo responde todo

En “El libro que lo responde todo” (Ediciones Obelisco), Amit Goswami crea un puente entre ciencia y espíritu muy necesario en estos días en los que el materialismo parece ser la nueva religión. Pero la ciencia cuántica cada día gana más adeptos y está siendo fundamental para entender grandes incógnitas a las que otros paradigmas científicos apenas logran acercarse. Pero en este libro de Amit Goswami, quien fue profesor de ciencia teórica en la Universidad de Oregon, aquellos que desean que sus preguntan espirituales y trascendentes sean interpretadas por el prisma de la nueva ciencia cuántica, van a encontrar una caja de Pandora muy interesante. La conciencia, Dios, la meditación zen, la reencarnación, el libre albedrío, la potencialidad y las múltiples posibilidades, el ego, la intuición o la energía son algunos de los temas que se desarrollan en este libro. Escribe Amit Goswami que “la física cuántica, la física de las posibilidades, nos ayuda a despertar a nuestra consciencia superior. [...] Elegimos desde la consciencia superior, donde somos uno con los demás. Esto nos faculta para crear nuestra propia realidad”. Una interesante reflexión como tantas otras que aparecen en el libro y que, ante todo, bien vale indagar en él para confrontarlo con nuestra propia visión de la realidad. Quizá todo concuerde y se abra un nuevo universo de posibilidades. ¿Quién sabe? Todo es posible.

Meditación guiada: Liberación emocional




Una meditación que te ayudará a tomar conciencia de la emoción, aceptándola y permitiéndola para, desde ahí, acogerla con profundo amor y apertura a lo que Es. Aquí y ahora.

Meditación guiada en texto: 


Tómate unos momentos para conectar contigo. Realiza si lo deseas una o dos respiraciones profundas y amplias. Y trata de sentirte, solamente sentirte. Observa si hay alguna emoción difícil que en este momento esté emergiendo en ti. ¿Es una emoción negativa, de tristeza, enfado, rabia, miedo, ansiedad…? ¿Es una mezcla de varias de ellas? ¿Puedes identificarlas? No hace falta que la nombres o las nombres ni trates de definirlas. Tan solo reconócelas en ti, en tu cuerpo. ¿Puedes sentir la emoción en alguna zona de tu cuerpo? ¿Qué sensación corporal hay? ¿Algo incómodo? ¿Un fuerte calor, algo punzante, pinchazos, algo que te oprime, ganas de llorar, de suspirar, hay tensión, inquietud en esa zona? Sea lo que sea, obsérvalo. Cuando hay una emoción difícil lo más habitual es que estés oponiendo resistencia a sentirla. A mayor resistencia esa emoción se hace más grande porque no puede canalizarse, no encuentra un lugar por el que salir, sino que te bloquea, se hace un nudo interno…

Así que el primer paso es tomar conciencia de esa emoción que está teniendo lugar, localizarla corporalmente allí donde la sientes, observarla, sentirla… Y a partir de ahí aceptarla. Aceptar que la emoción está ahí. Ábrete a ella, sin involucrarte, sin querer manipularla, tan solo déjala que esté ahí. Obsérvala desde tu corazón abierto. Con una actitud de escucha amorosa, de receptividad, de sincera apertura.

Eres el espacio que acoge esa emoción, esa experiencia. Y la dejas que se exprese tal cual. Con ecuanimidad, sin involucrarte, sin necesidad de control, sin juzgar ese estado interno… Simplemente te rindes, ya no hay necesidad de cambiar nada. Te abres a la experiencia que está teniendo lugar ahora. Notarás que la perspectiva cambia. Empieza a haber mayor distancia, mayor espacio… Es como diluir un vaso de agua salada en un inmenso lago. Ahora ese espacio enorme de profunda escucha amorosa da paso a que la emoción se diluya, que no esté más tiempo oprimida por la resistencia continua… Y la emoción, ese estado interno, empieza a evaporarse, a tomar cauce como un río que se funde con el espacioso océano. Ese espacio es tu propio amor acogiendo sin juicios, con pura compasión y presencia amorosa, lo que estaba sucediendo dentro de ti. Sin ponerle adjetivos, sin condenarlo, sin censurarlo… Ese inmenso espacio de la conciencia lo ha abrazado y ahora hay mayor apertura… Si quieres posa tus manos sobre el pecho para transmitir cariño, calidez y amor a tu corazón.

Nada puede oprimirte cuando lo permites ser, cuando tu respiración lo mece desde la apertura de tu corazón y la presencia silenciosa de tu conciencia testigo. Ya no hay más luchas contigo mismo. Has abierto tus brazos, has aceptado ese sentir desde lo profundo de tu corazón… Puedes soltar la emoción, dejarla ir, al igual que se marcha una nube pasajera y queda todo el cielo despejado.

Deja que tu respiración consciente te guíe por el momento presente y te congracie con el ahora. Tu respiración es el bálsamo liberador. Aprovecha la inspiración para conectar con la vida, con este momento, con el amor. Aprovecha la espiración para soltar, dejar ir, para rendirte complemente a lo que es. Y de nuevo, inspira vida… Y espira paz y sosiego. Suelta, relaja, afloja, deja ir,…


Repite este proceso tantas veces sea necesario. Recuerda, toma conciencia de lo que sientes y permítelo, obsérvalo sin juicios, acéptalo, otórgale espacio abriendo tus brazos y tu corazón. Cuando no hay lucha, sucede la liberación. Al permitir a la vida ser, todo fluye. Fluye la vida. Fluye lo que es. El conflicto solo está en la mente. Este momento presente está más allá de la mente, más allá del pensamiento. Es algo inocente, natural. Este momento eres tú, tal cual eres, en perfecta comunión con lo que es, con el aquí y ahora.

Vida sin meta


La verdad está siempre disponible ante nuestros ojos, pero en muchas ocasiones no somos capaces de verlo. Es como si dejaran un tesoro ahí enfrente y estuviéramos mirando hacia todos lados, buscando los rincones más recónditos e ignorando lo más obvio. Hemos optado por un sistema de vida que hace complejo lo simple y cree que es el camino adecuado para llegar a algún sitio. Pero realmente ese es el gran error, creer continuamente que hay que llegar a algún sitio, pensar siempre que hay que ser más, llegar a más, tener más, etc. Pero es un completo trasiego, de insatisfacción continua, pues cuando siempre se quiere más, aún teniendo mucho, siempre falta algo. Porque todo esto es a nivel externo. A nivel interno, es realmente donde se halla la felicidad y la satisfacción plenas; y no es necesario tener, luchar, ganar... Es precisamente un camino para despojarse de todo, para vaciarse de lo externo, para caminar descalzos sin destino necesario. Ese es el camino interno, el camino del amor, aquel que sólo mira al presente y a la vida y no continuamente motivado por la recompensa que traigan sus acciones. Sus acciones son la recompensa. Y también sus no acciones. La paz no se halla huyendo de lo desagradable y acercándose a lo agradable incesantemente. Es como viajar por el planeta continuamente buscando la luz del sol y evitando la noche. En esta vida hay día y noche, siempre. El ego tratará de aferrarse a algo. La paz ya no se inquieta, sabe que la vida trae frío y calor, y experimenta ambos, pero no se aferra. Ve partir el sol, abraza el amanecer, descansa en la medianoche... Acepta todo. No espera nada. 

El camino es la meta cuando éste es completamente amado. Hemos de desprogramar ese sistema ya caduco que nos insta continuamente a llenarnos de objetos externos para encontrar una felicidad que nunca llega. Hemos de despojarnos de todos los programas, de todos los condicionamientos que nos impiden vivir la fragancia de este momento como una totalidad de destino. Ese es el destino, es el camino, quedarse vacío, quedarse sin nada y descubrir la totalidad, lo absoluto. Y amarlo todo, verdaderamente, con el corazón abierto a todo cuanto surja. Es la vida... teniendo lugar. No te distraigas buscando en otro lado la tierra prometida. La promesa está aquí: Ámala ya. No tienes que hacer nada. Ese es el secreto. Quédate quieto y así el pájaro se posará en tu regazo e iniciará su melodía. Seguro que si escuchas ahora, estará sonando.

Meditación guiada: Aceptando este momento




Meditación guiada en texto:

Encuentra una postura cómoda en un lugar que te permita dedicar un tiempo para ti, sin nada más que hacer. Toma una respiración profunda si lo deseas, una respiración realmente consciente y amplia. Hazlo un par de veces más, completamente presente en lo que está sucediendo: el hecho de respirar. Ya no hay nada que hacer, salvo continuar observando el suceder de tu respiración. Este hecho te va a acercar a ti mismo aún más. Te va a ayudar a salir del laberinto de la mente y sus continuas estratagemas para huir del momento presente, pensando en el quehacer cotidiano, en las obligaciones, en las tareas, deseos, proyectos, etc. No pasa nada por asumir y aceptar ese agotamiento que la vida diaria conlleva. No te culpes por ello. Forma parte de la vida. Pero permítete parar. Permítete reconocer este instante único. ¿Qué hay ahora aquí? ¿Hace falta algo? ¿Necesitas algo? ¿Puedes decir ahora mismo que no necesitas nada, que todo está bien como es? ¿Te das cuenta de lo maravilloso que resulta decir eso? Y lo que es más importante, sentirlo. ¿Puedes sentir por este momento que todo está bien? ¿Que no te hace falta para ser? ¿Que no te hace falta nada para completarte? Pues, ya estás completo. Pues, ahora, eres. Eres este momento, esta presencia, esta vivencia sentida. Puedes oler, escuchar, ver, respirar… Vuelve a reconocer tu respiración. Está ahí. Contigo. Es tu energía. Es la luz que ahora te alumbra. Es un rastro de lo sin forma que en ti habita. Es parte del misterio de la vida. El aliento vital… Nota el ir y venir del aire entrando y saliendo suavemente por tus fosas nasales. Esta es la gran tarea a realizar. La tarea más importante y más fácil. La tarea que tienes ante ti en este momento: tú mismo, respirando, siendo, viviendo… 

¿Sientes en este momento alguna sensación incómoda, una inquietud, un malestar? Alguna sensación de que no puedes parar el pensamiento, de que hay una emoción incómoda, ansiosa, que te impide estar en paz. Bueno, comienza por observar eso, por sentirlo en tu cuerpo. Obsérvalo sin juicio, simplemente nota qué sucede en tu cuerpo con todo esto. Trata de irte a la experiencia corpórea, pues es ahí donde quizá ese malestar quiere que llegues para poder liberarse. Atiéndelo con amor, con tolerancia, con compasión... No trates de reprimir lo que sucede, acógelo desde tu respiración, desde tu corazón, desde tu capacidad de no juicio, con apertura y profunda aceptación. Deje que tu respiración sea el vehículo que te permita viajar dentro de ti. Profundiza en tu respiración, suaviza tus aliento, como si acariciaras a una mariposa, con enorme cuidado y sensibilidad. Y date cuenta de que no tienes que ir a ningún lado, de que no tiene que suceder nada más... La mente siempre está esperando que suceda algo... Siempre espera obtener algo más... Pero hay algo mucho más grande que la mente que es la pura conciencia, la pura conciencia de este momento, el centro mismo de la vida y del ser surgiendo, teniendo lugar. Y tú puedes ser el espectador de esta grandiosa y pacífica obra, de este sereno y amoroso instante sin tiempo. Desde tu respiración, desde tu conciencia presenciando espontáneamente todo cuanto surge, sin querer negar nada, sin rechazar nada... Algo probablemente se va a empezar a liberar. La necesidad de control, la resistencia a ser tu mismo. Pero eso no sirve para nada. Tu espíritu lo sabe, tu ser lo siente y este instante es perfecto tal cual es. Abierto, presente, vivo en el amor natural que brota a cada momento en ti... Saboréalo. Eres la presencia sin juicio, el silencio respirado, la calma meciendo el centro de tu corazón.

El vacío que todo lo llena


Volver a este momento, del que realmente nunca nos fuimos. Estar presentes con la vida, ser la vida desde el interior, desde lo que somos brotando del corazón... 

No necesitas nada, salvo estar aquí. Puedes desprenderte de todo y sigues estando aquí. Cuanto más te desprendes de ti mismo, de lo innecesario, de la carga del pasado, de la carga del futuro que queremos prediseñar... cuánto más te desprendas de todo, la inmensidad puede aparecer, presentarse, llenarte, pues comienzas a abrir ese espacio vacío, desnudo, de aparente oscuridad, pero que gracias a él, permitirá que toda la luz penetre. 
Es necesario parar, detenerse, pararse a sentir ese vacío, ese silencio verdadero que hay dentro de nosotros y que a veces tememos escuchar por miedo a perdernos en él y en la soledad. Pero en ese viaje a los adentros de uno mismo la luz es el dorado milagro que descubrimos nos habita por completo, al escuchar la llamada del corazón, el sutil latido interior que el ruido no nos permitía percibir. 
Silencio, profundo silencio por el que se inicia el viaje de la verdad donde resuena el amor infinito que somos. Sin miedo, sin nada que perder, abiertos al vacío que muestra la inmensidad del ser.


Dejar hacer a la fuerza inteligente de la vida

El momento presente no es de la mente sino de la vida, la mente no lo puede atrapar, la mente atrapa imaginariamente movida por el tiempo los objetos que proyecta en el pasado o en el futuro, pero el momento presente es inalcanzable por el tiempo y completamente tangible desde la vida, desde la presencia que sucede en un preciso momento. 
Cuando estamos disponibles la presencia ocupa el espacio de la vida, disponibles a lo que acontece. El secreto es la apertura, desde la apertura la vida puede expresarse, narrarnos su historia, la cual perciben nuestros ojos, reciben nuestros oídos y tiene lugar la obra de arte, la pura expresión del instante. Ahí no media la mente, no hay nada que modificar, que sumar o restar... Todo es perfecto como es. ¿Cómo ha de ser de otra manera? Solamente hay que observar la majestuosidad de una montaña o la grandiosidad de una galaxia para apartarse y dejar hacer al universo, a la misteriosa fuerza creadora que podemos llamar Amor. Y en ese apartarse, en ese dejar hacer, la energía fluye, la vida fluye, como un torrente, como una luz inteligente que alumbra el sendero por el que transitamos.

Ser

La verdad tiene que ver con reconocer lo esencial. Reconocer lo que somos. Eso es también felicidad. La dicha de ser. Ser sin adjetivos. Sin sujeto ni objeto… Ser, simplemente. En la desnuda verdad sin límites. Antes de que llegue el pensamiento “yo”, antes de cualquier pensamiento… Donde el silencio nombra lo que eres.

Hacer sin hacer

No hay nadie que se apropie de la experiencia... solamente hay aconteceres, momentos de nadie y para nadie, perfectos tal y como son. 
Nadie los quiere cambiar, ni mejorar, ni impedir... 
Todo es como es, simplemente. Todo es, simplemente. Y esto es la libertad. 
Cuando nada ni nadie quieren cambiar nada ni a nadie. 
Solamente ser, fluir con la vida, esto es lo único que hay que hacer... 
Hacer sin hacer, ser movidos por el espíritu, nuestra esencia, aquella más allá de la mente y que acoge también a la mente. 
Aquello que todo lo acoge tal cual, sin juicios ni resistencias, como el espacio del universo acogiendo todo lo existente y, por tanto, siendo la posibilidad creadora, acogedora, de todo cuanto es. 
Así es la conciencia, el testigo, la esencia constatable del universo en nosotros mismos.

Abierto a este momento

¿Dónde te encuentras cuando aparecen los pensamientos? ¿Identificándote con ellos continuamente o consciente de cuanto acontece sin apego?
Sin apego. Aquí y ahora. Abierto a este momento. Presente en la aceptación radical de este momento. Ves surgir, ir y venir tu respiración, escuchas, observas, tocas, hueles, saboreas... 
Saboreas todo cuanto surge, dejas ir, porque estás aquí presente, más allá de los conceptos mentales, de los objetos de la mente... ellos pasan como troncos flotando en el río, y tú estás en la orilla, no vas tras ellos, eres un testigo que permanece observando, viendo pasar, dejando ir, permitiendo y aceptando la vida. 
En ese vacío, en ese continuo desprenderse, hay una presencia vasta, un espacio impersonal sin forma, una receptividad natural y espontánea.

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